Tu reloj inteligente puede recopilar cinco métricas clave mientras duermes. Cada una refleja un aspecto diferente de tu fisiología y, en conjunto, ofrecen un panorama claro de cómo te estás recuperando y si algo podría no ir bien.
La frecuencia cardíaca en reposo (FCR) es el número de latidos por minuto mientras duermes. Una cifra más baja suele indicar un corazón fuerte y sano, además de una buena condición cardiovascular. Una tendencia a la baja en la FCR con el paso del tiempo es señal de que estás mejorando tu estado de forma. Por el contrario, una FCR elevada puede ser síntoma de fatiga, una recuperación inadecuada o señales tempranas de enfermedad, incluso antes de que seas consciente de ello.
La variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC) mide la variación en el tiempo entre latidos consecutivos. Es un buen indicador de la capacidad de tu cuerpo para adaptarse y responder al estrés. Una VFC alta indica resiliencia y una gran capacidad de recuperación. Una VFC baja puede señalar fatiga, deshidratación, ansiedad o enfermedad, e indicar que necesitas descansar. La VFC es muy personal y depende de la edad, el sexo y el estilo de vida; por eso, lo más importante es tu tendencia personal y no un número absoluto.
La aplicación ofrece dos métodos de cálculo. El RMSSD está reconocido como una de las formas más precisas de realizar un seguimiento del impacto de la carga de entrenamiento y la recuperación a corto plazo. El SDNN se considera el estándar de oro para la estratificación médica del riesgo cardíaco. Para la mayoría de los atletas, el RMSSD es el método preferido.
La temperatura de la muñeca se mide mientras duermes. El valor base de cada persona es distinto y es normal que haya pequeñas fluctuaciones debido a factores como la dieta, el ejercicio, el consumo de alcohol, los ciclos menstruales, las enfermedades y el entorno de descanso. Un aumento notable y sostenido por encima de tu norma suele ser una de las señales más tempranas de que tu cuerpo está luchando contra algo, a veces antes de que aparezcan otros síntomas.
La frecuencia respiratoria es el número de veces que respiras por minuto. Es un indicador general de la condición cardiovascular y la recuperación global. Tu frecuencia respiratoria aumenta cuando el cuerpo necesita más oxígeno, lo cual puede deberse a un bloque de entrenamiento intenso, alergias o asma, tabaquismo, consumo excesivo de alcohol, enfermedad, falta de sueño o altitud elevada. Una frecuencia respiratoria nocturna elevada suele ser un aviso fiable y temprano de enfermedad o sobreentrenamiento.
El oxígeno en sangre (SpO2) representa el porcentaje de oxígeno que los glóbulos rojos transportan desde los pulmones al resto del cuerpo. Indica el funcionamiento de tus pulmones, corazón y sistema circulatorio. Los niveles de oxígeno en sangre suelen oscilar entre el 95 y el 100 %. Es normal y esperable que los valores durante el sueño sean inferiores, posiblemente por debajo del 95 %. Sin embargo, si las lecturas son sistemáticamente inferiores al 90 %, puede haber algún problema y merece la pena prestar atención. Los valores individuales varían.
Ninguna métrica por sí sola cuenta la historia completa. El valor de realizar un seguimiento de las cinco reside en los patrones que crean juntas. Una frecuencia cardíaca en reposo ligeramente elevada podría no tener importancia por sí sola. Si la combinas con una caída en la VFC, una temperatura de muñeca ligeramente alta y una frecuencia respiratoria elevada, el panorama se vuelve mucho más claro.
Así es exactamente como la Disposición para el entrenamiento utiliza estas métricas: no de forma aislada, sino combinadas con tu carga de entrenamiento y la calidad del sueño. También analiza tus promedios de 7 días, no solo las lecturas de la última noche. Si algo no ha ido bien durante la última semana, esa señal acumulada sigue afectando a tu disposición hoy, aunque ayer pareciera estar todo bien.