
La disposición para el entrenamiento es una puntuación diaria que refleja qué tan preparado está realmente tu cuerpo para entrenar. Se basa en cuatro indicadores: la carga de entrenamiento reciente y a largo plazo, la calidad del sueño y las métricas corporales nocturnas, como la frecuencia cardíaca al dormir, la VFC, la temperatura de la muñeca y la frecuencia respiratoria. También registra los cambios a corto plazo en estas métricas, detectando tendencias antes de que se conviertan en problemas.
La puntuación se divide en cinco niveles, desde «Deficiente» hasta «Óptimo», cada uno con una indicación clara para el día. Una disposición alta es luz verde para realizar entrenamientos exigentes. Una disposición baja o deficiente significa que el descanso es el plan a seguir, no solo una sugerencia.
Comprender por qué tu disposición se encuentra en un punto determinado es tan importante como la cifra en sí. Un bloque de entrenamiento intenso, unas noches de mal descanso o una métrica corporal que evoluciona negativamente cuentan historias distintas y requieren respuestas diferentes.
La recuperación es donde ocurre la adaptación. La forma más común en que los atletas frenan su progreso a largo plazo es mediante el sobreentrenamiento acumulado, no por pereza. Una puntuación de disposición te proporciona una base clara para bajar el ritmo cuando sea necesario y esforzarte cuando realmente tienes la capacidad para hacerlo.